La buena higiene y el buen
cuidado de un perro depende principalmente de una buena prevención del conjunto
de los problemas específicos que pueden alcanzar al animal. Conociéndolos y
previniéndolos, lograremos que estos no lleguen. Y si lo hacen, podremos
atajarlos a tiempo y minimizarlos.
El baño:
La mayoría de los perros
disfrutan en el agua y se bañan de buena gana. Los baños les ayudan en los
periodos de más calor y también son beneficiosos para la reeducación de los
animales que han sufrido recientemente una intervención ósea o articular. Pero
mucha atención con los baños en el mar. Están totalmente desaconsejados para
los animales que sufren problemas cutáneos. Cuando su perro se haya bañado en
el mar, es preferible enjuagarlo con agua dulce sin utilizar champú, con el fin
de evitar cualquier irritación por la sal marina.
Cuidados de perros. Cuidados de
mascotas.A la hora de bañar al perro cuidado con el champú que vas a utilizar:
debe ser especial para ellos. ¡Nunca utilices champú para humanos! Atención
también con los baños demasiado frecuentes que pueden ablandar el pelo duro de
ciertas razas. Un paseo por el campo con tiempo lluvioso no necesita un baño al
volver necesariamente. Puedes secar a tu compañero con una toalla para
cepillarle luego con el fin de que reencuentre el brillo de su pelaje, sobre
todo si es un perro de pelo largo.
El cepillado:
La muda se da dos veces al año en
el perro. La más importante se sitúa en torno a mayo, a causa de la caída del
pelo de invierno. El pelaje de verano cae hacia septiembre. Por tanto, en
primavera y en otoño será natural que tu perro pierda abundantemente pelo. Si
el perro vive en un entorno demasiado cálido y si, sobre todo, su cama está
cerca de un radiador, su caída de pelo puede ser más frecuente. Debes examinar
y cuidar a tu compañero regularmente. Acariciarlo ayuda al descubrimiento de
posibles anomalías (presencia de garrapatas,
por ejemplo), cualquiera que sea su corte y su pelo.
El cepillado elimina los pelos
muertos y las suciedades acumuladas en el pelaje. El material de aseo variará
dependiendo de la variedad del perro. La solidez y la separación de los dientes
de las herramientas de cepillado dependen del pelaje. Generalmente se emplea un
cepillo en puas metálicas, completado por un peine también de metal. Para los
perros de pelaje espeso que tenga grandes mudas, puedes utilizar una almohaza.
Cuidado dental:
El tártaro dental que se adhiere
cerca de las encías son los responsables del mal aliento en la boca del perro.
La acumulación de este depósito en el cual se desarrollan bacterias va a
incendiar la encía y puede acarrear, a largo plazo, una descalcificación de los
dientes. Para prevenir el riesgo de gingivitis, tienes la posibilidad de
cepillar los dientes de su perro con un dentífrico concebido especialmente por
los animales. Una forma más simple es frotar con una compresa empapada en agua
enrollada alrededor del dedo.
Cuidado de los oídos:
Debes verificar periódicamente el
interior de las orejas de su perro (sobre todo con los perros con orejas
colgantes, que son más propenso a enfermedades auditivas).
Cuidado de los ojos: Puedes
limpiar cada día la esquina de los ojos de su perro con algodón empapado en
suero fisiológico o con agua hervida, con el fin de quitar las secreciones y
evitar la aparición de coloraciones rojizas. Ciertos lagrimeos pueden ser
causados por pelos demasiado largos que irritan los ojos. Si es el caso, puedes
pedirle a un veterinario que los corte.
Las vacunas:
La vacunación es la mejor
prevención posible contra las enfermedades corrientes que pueda sufrir el
perro. Un perro debe ser vacunado cada año, hasta ser adulto: cuando el perro
alcanza 5 años, es esencial consultar a un veterinario regularmente con el fin
de detectar de manera precoz y prevenir las enfermedades que acompañan el
envejecimiento. Para las vacunas, su veterinario es quién mejor puede ayudarle.

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